Apenas si sé mi nombre... Me llamo Celeste, sí, porque fué el nombre que salió en el sorteo que improvisaron mis viejos para no discutir al menos esa vez. Tengo 29 años en el pasaporte (el único documento que llevo conmigo) pero parezco menos, creo que es porque sonrío demasiado. Soy devoradora de todo: libros, arte, música, amantes, cine, comida. Y cuando algo me conmueve trato de desmenuzarlo, desarmarlo, hurgar en él hasta llegar al centro de su misterio. El cual hasta ahora siempre es la belleza, la libertad o el miedo (porque también el miedo puede conmover). En esta etapa estoy experimentando y removiendo en la obscenidad, el ridículo, la ilegalidad, la lujuria; y me vine a Europa para lograr cierta independencia económica que me deje espacio para observar y sacar conclusiones propias y secretas. Escribo para no olvidar...